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  • drpozaneurologo

Conversaciones sobre la sonrisa (I)


La actual crisis sanitaria mundial y la pandemia han impuesto la mascarilla al conjunto de la población y con ésta hemos visto cómo ha quedado oculto el mayor "cemento" o elemento de cohesión social que existe: la sonrisa.

La imposición del tapabocas trae consecuencias, mucho más allá de las meramente estéticas: ¿por qué y para qué sonreimos? ¿cuál es el fundamento biologico de este gesto que nos tranquiliza y nos une?

Conversamos entre amigos y discutimos (en el sentido más francés de la acepción "discussion") sobre aquello que creemos y pensamos acerca de la sonrisa.




Ainhara M. Lizarazu: ¿Cuál es el poder de la sonrisa sobre nuestro cerebro?

Juan José Poza: La sonrisa es la primera actividad social de un bebé.

A: Pero... ¿no es llorar? Yo creo que sí, es el reclamo. El primer acto comunicativo del ser humano.

J: Llorar es reclamo, la exigencia. Sonreír es la atracción, la interacción, la comunicación bidireccional. El llanto no es actividad social. Más bien tiranía.

A: El acto comunicativo implica (para que sea tal) el feedback o la respuesta del receptor del mensaje. Es decir, como muy bien dices, es bidireccional, y ha de ser tal, ya que sino no existe la comunicación (si el receptor no decodifica el mensaje, no sabemos si éste ha llegado y se ha comprendido). Y ahora te pregunto: ¿la sonrisa implica en sí misma la garantía de una respuesta por parte del receptor? No. Consecuentemente, e independientemente de la intencionalidad y OBJETIVO del acto comunicativo (sonreír o llorar) lo que se pretende es conseguir algo que satisfaga nuestra necesidad, es decir: una respuesta favorable a nuestros intereses (comer o hacer amigos). Pero ambos son actos sociales (entendido lo "social" como interacción con otros individuos independientemente del grado de vínculo entre ellos). Conclusión: el primer acto comunicativo del ser humano es LLORAR como manifestación de algo así como que "estaba mejor donde estaba, dejadme ahí dentro" (interpretación libre). Fíjate que nacemos con la resistencia al cambio ya adquirida desde el primer momento de vida.

J: Vale, rectifico. La sonrisa es el primer acto de solidaridad social del bebé. Un agradecimiento y regalo para su madre que le cuida. El llanto es una exigencia de satisfacción inmediata de un deseo. Es un acto comunicativo, sí, pero dictatorial. "O me das lo que quiero o no te dejo en paz". La sonrisa es simplemente un regalo. Porque sí. Sin pedir nada a cambio más que otra sonrisa.

A: El concepto "solidaridad" implica conciencia de grupo, y un bebé no la tiene, aún. Un niño sonríe como acto 'reactivo' ante un determinado estímulo (también podríamos hablar de mímesis, aprendizaje mimético, neuronas en espejo... etc). Y exactamente lo mismo sobre los conceptos "exigencia", etc. Un bebé llora, básicamente porque es la única forma de comunicación posible para él.

J: Para el bebé "grupo" es él y su madre. Todo su universo se concentra ahí. Y es solidario con su grupo.

A: Pero el concepto "grupo" es colectivo y social, y creo que ha de existir conciencia de pertenencia a él, o como mínimo de individuo para generar comportamientos tales (aceptación y supervivencia). Un bebé no sonríe para que su madre lo acepte.

J: No, claro. La sonrisa es solidaria. No es para buscar un fin (como que su madre le acepte). Es un regalo para su madre, para decirle que la quiere. No busca nada para sí mismo.Solo complacer a quien es lo único importante para él.

A: Creo que en un bebé la sonrisa es un acto reflejo. No intencionado (la intención implica conciencia, y ésta no existe).

J: Por supuesto. Por eso no aparece al nacer. Necesita una cierta maduración cerebral.



(Continuará...)



* Ainhara M. Lizarazu es profesora y periodista.


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