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  • drpozaneurologo

Violencia de género durante el sueño

Actualizado: 12 may 2021



¿Violencia de género durante el sueño?

Pedí a la enfermera que me pasara al siguiente y una pareja de mediana edad entró en la consulta. Ella lucía un hematoma muy evidente alrededor del ojo y al verlo se me encendieron todas las alarmas. Se me debió de notar mucho porque sin terminar de sentarse me dijo: “no me mire así que no es lo que parece. Sí que me ha dado un puñetazo, pero mientras dormía.


Durante el día es un bendito, pero desde hace unos meses, al llegar la noche se trasforma. Hace bien el primer sueño, pero luego empieza a soñar que le persiguen, que se pelea o cosas por el estilo, empieza a hablar, a gritar, a moverse y acaba cayéndose de la cama o si me descuido, dándome algún golpe a mí, que soy la que está a su lado. Ya ve que ojo me puso la otra noche soñando que nos asaltaban. ¿Es esto normal? ¿Ocurre con frecuencia? ¿Se puede hacer algo para que durmamos tranquilos, él sin pelearse casi todas las noches y yo sin miedo a despertarme a golpes?”


La primera pregunta es fácil. Esto no es una variante de la normalidad; esto es una enfermedad. Aunque ha arraigado el concepto freudiano de que el sueño es la puerta del inconsciente y hemos visto con frecuencia en el cine o en la televisión a un personaje que sueña y actúa en consecuencia, dejando traslucir algún pensamiento o sentimiento que en vigilia no se atreve o no quiere reconocer, lo cierto es que la naturaleza se ha esmerado en protegernos del peligro que supondría actuar dormidos y nos paraliza mientras soñamos.


Las ensoñaciones con argumento ocurren en una fase concreta del sueño, el sueño REM (de Rapid Eye Movements), durante la que se activan una serie de circuitos del tronco cerebral que nos paralizan por completo. Sólo escapan a esta parálisis los músculos respiratorios y los oculares, de modo que los ojos sí se mueven a un lado y otro siguiendo lo que vemos en el sueño, pero el resto del cuerpo permanece completamente inmóvil. Si estos circuitos no funcionan correctamente, la atonía muscular que tiene que producirse en sueño REM no ocurre y el individuo se mueve según lo que sueña. Esta enfermedad recibe el nombre de “trastorno de conducta en sueño REM” y aunque les sorprenda, no tiene nada que ver con el sonambulismo.


El sonambulismo empieza en la infancia y generalmente desaparece o se atenúa mucho a partir de la adolescencia. Un individuo, que ha sido sonámbulo de niño, puede tener episodios ocasionales de adulto, pero no se empieza a ser sonámbulo de adulto. Durante un episodio de sonambulismo el individuo puede sentir miedo, a veces terror, pero si se despierta no hay un sueño estructurado. Puede recordar una cara, una impresión, pero no una historia. El trastorno de conducta en sueño REM empieza habitualmente a partir de la cincuentena, es predominantemente masculino, y se caracteriza porque el individuo se mueve, habla, grita, según el argumento de un sueño que muchas veces es violento.

La segunda pregunta a día de hoy, no tiene respuesta.


De vez en cuando vemos algún paciente con este cuadro clínico, generalmente a raíz de algún accidente durante el sueño. Pero probablemente hay muchos más que no consultan mientras las consecuencias de estos sueños agitados no sean graves o porque consideran esta situación se debe a que atraviesan una situación de estrés contenido que desborda cuando se retira el freno de la conciencia. Sin embargo, sería muy conveniente que llegaran al neurólogo por un doble motivo.


En primer lugar, porque existe un tratamiento muy eficaz. No podemos curar la enfermedad pero sí evitar sus manifestaciones con un tratamiento sintomático que habrá que mantener indefinidamente. Quizá piensen que siendo así tampoco es tan importante tratarlo, pero probablemente cambien de idea si les digo que hasta un 10-20% llegan a la consulta con un traumatismo importante, como una fractura, bien propio o bien del cónyuge, que podría haberse evitado.


El segundo motivo de momento es más teórico, pero a la larga más trascendente. Un porcentaje elevado de los pacientes, algo más de la mitad, al cabo de un tiempo, a veces varios años, acaban desarrollando una enfermedad de Parkinson u otra enfermedad neurodegenerativa similar. Sabemos que las enfermedades neurodegenerativas comienzan mucho tiempo antes de dar los primeros síntomas específicos y si queremos llegar a disponer de tratamientos realmente eficaces habrá que aplicarlos en sus fases más iniciales.


Por este motivo, aprender a reconocer los síntomas más precoces es indispensable para alcanzar el éxito terapéutico. El trastorno de conducta en sueño REM puede ser un síntoma precoz, casi presintomático, de enfermedad de Parkinson u otros parkinsonismos, en un estadio en el que un posible tratamiento curativo podría ser mucho más eficaz que cuando el paciente comienza ya a presentar temblor o torpeza motora.


Hoy en día no disponemos del fármaco que cure o prevenga la progresión de la enfermedad de Parkinson, pero la investigación avanza en este sentido. Si algún día disponemos de un tratamiento neuroprotector, el momento de aplicarlo será lo más antes posible, en las fases premórbidas de la enfermedad. Tener identificados los pacientes a riesgo, como podrían ser los que sufren un trastorno de conducta en sueño REM, puede ser un primer paso indispensable para ganar el pulso a estas enfermedades neurodegenerativas.

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